Curiosidades etimológicas ADALID

ADALID  Teodosio el Grande, nombrado Magíster militum por Graciano.

En la Edad Media se utilizaba adalid refiriéndose a un alto cargo militar. Después tuvo varios significados hasta quedar en desuso dentro de la milicia, siendo desplazado por otros términos similares, como caudillo, general, comandante, jefe, guía o cabecilla. No obstante, continuó empleándose, aunque solo en contextos poéticos para referirse al individuo que ejerce como jefe o destaca dentro de un partido, escuela o corporación.

La razón de estos cambios se debe a la Ciencia Etimológica, causante de varias curiosidades sobre el origen y evolución del vocablo y sus acepciones a lo largo de la Historia.

Adalid, según algunos autores, procede del árabe dalîl: “guía”, de donde ad-dalîd o ad-dalîl significa “el guía”, derivada del verbo dall: “enseñar el camino”. Camino por el que también llegó al portugués como adaíl y al catalán adalil.

En nuestro idioma entró con la forma addalilm y con el valor genérico de “guía”, designando tanto al “guía de un viajero” como al “guía que conduce a las tropas por terrenos conocidos por él”. Pronto quedó con la estructura de su figura fonética adalil y, finalmente, por disimilación de la segunda l en d, en la definitiva adalid.

Algunos autores la derivan de la voz de origen árabe adálito, adálita: “partidario/a de la justicia”, empleada para denominar a los musulmanes partidarios de Alí. Otros, del teutón adal, adel: “noble” y leida, leiten: “guiar”, es decir el “guía noble”.

Por esta vía también llegó al alemán leiter y al inglés leader, produciendo el anglicismo lider, incorporado al español como “director o jefe de un partido político o grupo social” y “el que va a la cabeza de una competición deportiva”.

Evolución histórica

Los romanos se referían a la figura del adalid con las voces latinas militum ductor: “mando militar” y dux: “guía, jefe, conductor”, derivadas de ducere: “dirigir, mandar, conducir”. Al principio, era una dignidad puramente militar. La palabra entró en nuestro idioma como “duque” para definir el mayor grado de la nobleza.

 El adalid sinónimo de “guía”

La primera documentación conocida en su forma primitiva árabe addalil, es con el significado genérico de “guía” y data del año 1071.

Durante la Alta Edad Media en la Península Ibérica se utilizaban, indistintamente, la forma latina magister militum y la árabe adalid para referirse a la segunda persona en categoría en la milicia, después del caudillo.

En la Baja Edad Media su significado “guía de ejército” quedó reflejado en Las Siete Partidas: “Adalides, que quiere tanto decir, como guiadores; que ellos deven aver en si todas estas cosas sobredichas, para saber guiar las huestes e las cavalgadas en tiempo de guerra”. Después, sus atribuciones se reflejaron en el Fuero sobre el Fecho de las cabalgadas, entre ellas la de juez en todas las contiendas.

En el siglo XIII todavía era frecuente la forma adalil, aunque ya se empleaba la definitiva adalid, tomando el valor de “guía”, en general, como se ve en el Ordenamiento sobre la mesta de don Alfonso X el Sabio (1268): “…et les toman los moruecos et carneros encencerrados que han menester para adalides de sus ganados…”.

En el siglo XIV sigue valiendo “guía de un viajero”, como aparece en la Crónica de 1344, según relata Menéndez Pidal. Después su uso quedaría limitado al lenguaje militar.

El adalid “cargo militar”

Fue en esta época cuando se creó el primer empleo de la milicia llamado Adalid Mayor, como jefe de la hueste en campaña. Sus funciones eran una mezcla de las del Cuartel Maestre, Intendente e Inspector General del Ejército. Se resumían en la dirección operativa y logística de sus tropas, y fueron recogidas en Las Siete Partidas: “Adalid de poner de dia atalayas, e de noche escuchas, e rondas”.

El empleo de Adalid Menor se reservó para el mando de las haces, unidades formadas por varias compañas o compañías. Se conservaría para el capitán de la Compañía de Lanzas de Ceuta, hasta su extinción, ciudad donde perduraría hasta el siglo XX para el cabo de la gente de a caballo, armado con lanza y adarga.

En la Edad Moderna, con los avances del arte de la guerra, se ampliaron los cometidos del Adalid Mayor a las direcciones táctica e informativa, denominándose Maestre de Campo General. El término adalid comenzaba así su decadencia en la milicia, siendo completada con la creación de los ejércitos contemporáneos. Con la tecnificación y la nueva organización militar fue sustituido por un nuevo alto cargo, con funciones más amplias y especializadas, el Jefe de Estado Mayor General, equivalente en la actualidad a los Jefes de los Estados Mayores del Ejército y de la Defensa.

De esta forma, adalid quedaba, definitivamente, desterrado del léxico militar, pero la nostalgia de su significación y la belleza del término le permitirían conservar un puesto histórico dentro del campo literario.

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