Curiosidades etimológicas: CACHETE

 
 
 
  
 Cabeza, mostrando los cachetes en  Anatomy of the Human Body, de  de Henry Gray (1918). Ilustración de Henry Vandyke Carter.
Archivo: Gray´s Anatomy, lámina 4508 png.
CACHETE
El Cachete, también conocido como carrillo y mejilla, en Anatomía se refiere a la pared lateral de la cavidad bucal y en lenguaje popular a una de las partes más carnosas y abultadas de la cara, sobre el hueso cigomático, desde los pómulos hasta debajo de la mandíbula.
Pero este no es su único significado, ya que se trata de una voz polisémica con una media docena de valores, que podemos agrupar en cuatro conceptos, sinónimos de “carrillo de la cara”, “nalga”, “golpe en la cara” y “especie de puñal”. Cuatro valores tan diferentes para la misma palabra y, curiosamente, el menos conocido, el de “puñal”, es el originario en castellano, como derivado de cacha, los demás han sido producto de la Ciencia Etimológica.
En efecto, según Corominas la palabra cachete viene de cacha, con el sufijo diminutivo -ete. Cacha probablemente entró en el castellano del latín vulgar cappula, procedente del latín capula, plural de capulus, “puño, empuñadura de la espada”, nominativo del verbo capio, capere,“coger, tomar”. Cappula pasó a kaplya y de aquí a katlya, de donde nació el castellano cacha,término empleado para definir “cada una de las dos piezas que forman el mango de las armas blancas y de las pistolas”.
Cacha, de “cada una de las partes del mango de un arma”, tomó el valor de “nalga del arma”, por similitud con las nalgas humanas. Estas por metonimia pasaron a denominarse también cachas y cachetes con la adición del sufijo -ete. Finalmente, como cachete,de definir las partes carnosas del trasero pasó a definir las “partes carnosas más pequeñas y abultadas de la cara”, es decir los carrillos.
De cacha a cachete como puñal
La primera documentación existente de cachadata de mediados del siglo XIII en las obras en castellano de Alfonso X el Sabio, usándose ampliamente a lo largo del siglo XIV, como en el Inventario Aragonés de 1378 en referencia a “un puñal viello con cachas morenas”1.
De la forma con transposición de kaltya salió la voz mozárabe calcha, Etimología definida en el siglo XV por Alonso Fernández de Palencia, que traduce calcha como “cabo de cuchillo, mango de cuchillo, empuñadura”2. Confirmada por Pedro de Alcalá en el siglo XVI como “empuñadura”, “cabo de cuchillo”, “mango de cuchillo”3
Cacha, por el tropo de la sinécdoque, a causa del cambio semántico de una parte por el todo, pasaría de su valor como “mango” a definir el “arma blanca” y cachete el “puñal, puntilla, cachetero”. En Tauromaquia, por el fenómeno de la metonimia funcional, también tomó el valor de “golpe dado al toro con la puntilla”.
El sentido etimológico de cacha se conserva en América Latina, donde cacha es simplemente el “mango del cuchillo”.
La cacha y el cachete como nalga
Y como en un viaje de ida y vuelta, la evolución semántica hizo que “cacha” derivara en “nalga” y, a su vez, “nalga” derivara en “cachete”, pasando “cachete” a designar en Andalucía, Argentina y Chile: “cada una de las porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna vertebral y el comienzo de los muslos”, que simplemente definen a las nalgas, término empleado también en algunos lugares del Norte de España.
El cachete como golpe
El valor de cachete como “golpe con la mano” que se da con el puño o la mano abierta en la cabeza o en la cara, es por metonimia de la forma de agarrar la “empuñadura de un arma”, ya que ésta designa el golpe que se da con la palma de la mano a la empuñadura del arma en el momento de cogerla.
También pudiera ser por metonimia de su significado como “carrillo de la cara”, pasando a significar el golpe dado en el mismo. No obstante, algún autor lo hace derivar de la voz latina quassatus, “maltratado”.
En Perú produjo la forma cachetada empleada para “golpe en la mejilla con la mano abierta, bofetada”.
Bibliografía
1. Boletín de la Real Academia Española, Madrid. 1914 y sig.  IV, 216
2. Universal Vocabulario en Latín y en Romance. Alonso Fernández de Palencia, Sevilla, 1490.
3. Arte para ligeramente saber la lengua arábiga y Vocabulista arábiga en lengua castellana, Pedro de Alcalá, 1505.
4. Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. J. Corominas –  J. A. Pascual, Ed. Gredos, Madrid, 1980.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s