Curiosidades etimológicas AMPOLLA

 
 
 
 
 
AMPOLLA DE VATER

Archivo: NIDDK, National Institute of Health. Imágen nº: N01676.





AMPOLLA

La palabra ampolla se adoptó en Anatomía para designar el abultamiento producido por una elevación de la epidermis y ciertas dilataciones de algunos conductos y en Dermatología para definir la vesícula de contenido seroso que separa las capas de la piel. El término procede del latín ampulla, con el que los romanos designaban el “frasquito de cuello estrecho y cuerpo globular”. ¿Pero qué tiene que ver un abultamiento en el cuerpo de los seres vivos con este tipo de frasco? Encontramos la explicación en la Ciencia Etimológica a través de su proceso creativo de nuevos vocablos mediante el fenómeno de la metonimia.
En efecto, ampolla fue adoptada en el latín clásico como ampulla(m), “recipiente pequeño”, “redoma”, procedente del diminutivo de la palabra griega antigua ánforeus, con cambio de significado, formada por el vocablo amphi, “por ambos lados” y el verbo  phoreus, “portador, acarreador”, definiendo, por tanto, a la “vasija con mangos por los dos lados” o “ánfora”.
Esta adopción tiene lugar hacia el siglo IV a.C., cuando se inicia un gran contacto comercial entre los pueblos romano y griego pues la transcripción al latín de las consonantes aspiradas griegas (f) se realiza mediante la consonante sorda correspondiente (p). El vocablo griego tomado inicialmente bien pudo ser amporéa o ampora,pasándose posteriormente a amphora. De este préstamo el latín clásico genera formas con sufijo propio, tales como el diminutivo amporula, “anforita”, probablemente la contracción ampulla, “anforilla” y el verbo ampullari.
La nueva acepción de ampulla(m) con el significado médico de abultamiento o vesícula se produce en el latín medieval, como ha quedado documentado en algunos libros de cirugía del siglo XII.
Así como para los griegos el ánfora definía a un gran recipiente de barro con una panza voluminosa y fondo picudo provisto de dos asas, destinado a contener productos como vino, aceite o cereales, para los romanos la anforilla, designaba principalmente un recipiente de vidrio más pequeño. Además, estos empleaban originariamente ampullari para definir la acción de soplar el vidrio a fin de darle forma para que la pasta se hinchase quedando hueca interiormente. Después la emplearían en sentido figurado con el valor de “hinchar” y de “amplificar el lenguaje”.
Al pasar el término al castellano, lo cual está documentado en 1495, mientras la forma amphora desaparece del habla patrimonial, conservándose solamente como el cultismo “ánfora”, recuperado por ceramistas y arqueólogos, la forma ampulla se asentó como “ampolla” en referencia al recipiente de cristal. Después ampollapasaría de la esfera popular a la científica, encontrando diversas acepciones en el campo de la Anatomía, no como equivalente a “redoma”, sino como “vejiga” o “dilatación”, por similitud con la forma de la ampolla original.
En esta ciencia su evolución semántica produciría el sinónimo “vejiga” para definir el abultamiento producido por una elevación de la piel. Así mismo, generaría, por metonimia, el equivalente a “dilatación” para denominar ciertos abultamientos en algunos conductos, tales como la ampolla rectal, para definir la “dilatación del último tramo del intestino grueso” y la ampolla de Vater, cuyo nombre se debe al anatomista alemán Abraham Vater por ser el primero en describirla en 1720, también conocida como ampolla hepatopancreática, para nombrar a la papila duodenal mayor, que también daría nombre a la “dilatación de la segunda parte del duodeno”.
La ampolla sanitaria
También se conoce como ampollael pequeño recipiente de vidrio herméticamente cerrado, que contiene, por lo común, una dosis de líquido inyectable. Curiosamente, recibe su nombre de un vocablo empleado en la antigüedad, cuando todavía no existían los inyectables. Es que los romanos designaban así el frasquito globular de cuello estrecho que contenía un líquido y por extensión pasaría a denominar el recipiente que contiene un inyectable.
Así es que la sencilla y frágil ampolla, tan utilizada en sanidad, originariamente era un práctico utensilio empleado en el hogar, haciendo distinción entre las que contenían alguna bebida, conocidas como potarías y las destinadas a los aceites o esencias para el baño, denominadas olearias. Algunas de ellas pasaron a la historia como verdaderas obras de arte por la variedad de formas, por los materiales de construcción empleados y por los adornos que llevaban.
En tal sentido, ampolla pasó al castellano en el siglo XVI con el valor de “redoma”, para definir la vasija de vidrio ancha en el fondo que va estrechándose hacia la boca. Sin embargo, poco a poco, el vocablo fue ampliando su campo de acepciones a medida que aparecían nuevos objetos o conceptos que podían relacionarse con el significado original, bien por su forma o por su utilidad.
Después comenzó a aplicarse en un sentido más amplio no solo como sinónimo de  “recipiente” por extensión, sino también como sinónimo de “burbuja”, “vejiga” o “dilatación” por similitud.
Idéntico origen tienen las palabras francesa ampoule, la alemana ampulle y la portuguesa ampolla, sin embargo el inglés utiliza blister. Este es, curiosamente el vocablo que empleamos en español para referirnos a los envases de plástico que contienen varias cápsulas o pastillas. En definitiva, también estamos llamando a estos envases ampollas.
El progreso nos ha traído el uso de nuevos materiales, como el plástico, en lugar del cristal para muchas aplicaciones, así como la costumbre de utilizar palabras de otros idiomas, tratándose de un proceso etimológico válido para nombrar nuevos objetos. En este caso con el anglicismo blister se consigue una palabra técnica, la cual, teniendo el mismo significado que ampolla, define una especie muy característica.
La ampolla en arqueología
En la antigüedad la ampollapasó de ser un utensilio utilitario de uso popular, a un objeto artístico de uso funerario. Tenemos constancia de las primitivas ampollas artísticaspor la arqueología, ya que fueron muy empleadas para depositar reliquias, como las conservadas en varios museos procedentes de Alejandría, Esmirna y Tierra Santa.
Algunas consistían en vasos de tierra cocida, de forma esférica o aovada, con un gollete circular o terminado en pico, provista de asas o agujeros laterales para suspenderlos de una cuerda. Otras eran de vidrio e incluso de bronce y muchas estaban lujosamente decoradas.
Las destinadas a contener pequeñas porciones de perfumes o aromas, que los fieles solían depositar sobre el cuerpo de los mártires, se conocen como ampullas eulogias. La ampulla olearia contenía, en lugar del perfume, el aceite que, como reliquia, se tomaba de las lámparas encendidas ante la Eucaristía o en un sepulcro venerado, también el destinado a ungir a los enfermos o, según la leyenda, el que transpiraba del sepulcro donde reposaba el cuerpo de un mártir o de un santo confesor.
Las ampollas de San Menasestán decoradas con una representación del santo de pie, entre dos camellos, en recuerdo del que transportó su cuerpo hasta el sepelio. Reciben el nombre de ampollas de sangre las encontradas al lado de supuestos restos de mártires, conteniendo un poco de esa sustancia.
La Santa Ampolla era una especie de redomita donde se guardaba el óleo santo que servía para ungir a los reyes de Francia desde 1179. Refiere la leyenda que un ángel la había traído del cielo con motivo del  bautismo del rey de los francos Clodoveo. Conservada en Reims, en un valioso relicario de oro,  se dice del aceite contenido que no se agotaba nunca, pero disminuía cuando la salud del Rey se resentía. El convencional Philip Rhul la rompió en la plaza pública de Rheims en 1793 y, al parecer, algunos pedazos conservados por milagro sirvieron para ungir a Carlos X en 1825.
La ampolla en Zoología
Por similitud con la ampolla “frasquito globular” original, el castellano adoptó en Zoología el  nombre de ampolla para designar ciertos órganos de los peces y de los equinodermos.
Así, la ampolla de Lorenzini es un órgano receptor propio de ciertos peces situado por grupos en la superficie de la cabeza y constituido por tubos terminados en esferas que contienen las células sensoriales.

La ampolla madrepórica es un órgano situado en la base de los pies ambulacrales de los equinodermos, similares a pequeñas redomas, de forma que, cuando les penetra el agua impulsada por la contracción de los ambulacros, se hinchan y producen una succión, entonces las ventosas pueden adherirse a una superficie y cuando se contraen el agua sale impulsada a los ambulacros y cesa la succión; estas acciones coordinadas permiten a las estrellas de mar adherirse, moverse y capturar a sus presas.

 

        Bibliografía
Diccionario de la Lengua Castellana o de Autoridades. Real Academia Española. Vol VI.                               Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. Joan Corominas y José A. Pascual, Ed. Gredos, S.A.,  Madrid, 1980.                                                                                                                                                                        – Diccionario De Mitología Universal. J.F.M. Noel. Edicomunicación, S.A., Barcelona, 1991.
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